Los colibríes pueden chocar contra ventanas porque no reconocen el vidrio y confunden los reflejos de árboles o cielo con un espacio abierto.
El Servicio de Pesca y Vida Silvestre recomienda aplicar patrones o marcadores en la parte exterior del cristal. También aconseja colocar los comederos muy cerca de la ventana —a menos de aproximadamente 90 centímetros— o suficientemente lejos, para reducir la velocidad que puede alcanzar el ave antes de un impacto.
Una sola pegatina decorativa puede no ser suficiente. Los patrones deben cubrir el área problemática de manera visible para el ave.
Si un colibrí choca y queda inmóvil, no debe asumirse que está bien porque vuelva a moverse. Puede tener lesiones internas y necesitar la ayuda de un rehabilitador autorizado de fauna.
Qué hacer si entra dentro de la casa
Un colibrí puede entrar por una puerta o ventana abierta mientras busca flores, insectos o una salida reflejada en el vidrio.
La primera medida es retirar mascotas, apagar las luces interiores y abrir completamente una salida directa al exterior. La luz natural de la puerta o ventana abierta puede ayudarlo a orientarse.
No debe perseguirse con una escoba ni intentar atraparse mientras vuela. Esto aumenta el cansancio y el riesgo de que golpee paredes o cristales.
Si se posa, no puede volar o parece lesionado, conviene contactar a la autoridad ambiental o a un centro autorizado de rehabilitación de fauna.