Fingí estar dormido para probar a mi empleada, pero su niña de 3 años me pintó la cara y dijo: “Usted se ve triste”… yo solo iba a despedirlas, hasta que una cámara mostró a mi propio tío robando un expediente secreto —Si esa niña ensucia algo de esta casa, se van las 2 antes de que termine el día.

Fingí estar dormido para probar a mi empleada, pero su niña de 3 años me pintó la cara y dijo: “Usted se ve triste”… yo solo iba a despedirlas, hasta que una cámara mostró a mi propio tío robando un expediente secreto —Si esa niña ensucia algo de esta casa, se van las 2 antes de que termine el día.

—Una mujer sola con una hija chiquita siempre termina pidiendo favores. Hoy es la niña, mañana es dinero.

Rodrigo no respondió, pero la frase se le quedó clavada.

Por eso hizo algo que después le daría vergüenza.

Se recostó en el sillón y cerró los ojos.

No estaba dormido.

Quería ver qué hacían cuando creían que nadie las vigilaba.

Elena estaba en el comedor. Sofi quedó sola con sus pinturas. Pasaron unos minutos. Rodrigo escuchó pasos pequeños acercarse y sintió una respiración tibia junto a su cara.

Luego algo frío le tocó la mejilla.

Un pincel.

Sofi empezó a pintarle un sol amarillo cerca del ojo, una nube azul en la frente y una línea roja atravesándole la nariz como puente. Rodrigo no se movió. Esperó que abriera un cajón, tomara su reloj o llamara a su mamá.

Pero la niña solo murmuró: