Lo abrí lentamente.
Y la primera frase me dejó completamente sin palabras:
“Hermana, si algún día mis hijos leen esta carta, quiero que sepan la verdad sobre la persona que más creyó en mí cuando yo todavía no creía en mí misma”.
Levanté la mirada.
Porque entendí que esa carta no era solo sobre Rosie.
Era sobre alguien más.
Alguien que había estado a su lado desde el primer día.
Y cuando leí el siguiente párrafo, descubrí que Rosie había guardado un último secreto…
un secreto que cambiaría para siempre la relación entre nosotros tres.