Embalajes
Me miró directamente.
Fármacos y medicamentos
No se rio.
No lo negó.
Simplemente acercó el vaso hacia mí.
—Si crees que intento matarte, entonces no lo bebas.
Durante varios segundos nos quedamos mirándonos.
Después agarré el vaso y bebí.
Ojalá pudiera explicar por qué.
Bebidas
Tal vez porque lo amaba.
Tal vez porque era demasiado orgullosa.
O quizás porque Richard había pasado años enseñándome que rechazar aquel vaso significaba dejar que él ganara.
Pero mi miedo empeoró muchísimo después de la noche en que, en secreto, vertí el líquido en una planta de la casa.
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Historia
HISTORIAS
Biología
A la mañana siguiente, varias hojas se habían oscurecido.
Trastornos del sueño
Me quedé mirándolas con las manos temblando.
Anatomía
Fue entonces cuando quedé completamente convencida.
Mi marido me estaba dando algo peligroso.
Y, de alguna manera, yo lo bebía voluntariamente cada noche.
Lo más extraño era que Richard a veces se comportaba como un hombre aterrorizado ante la idea de perderme. Si me enfermaba durante la noche, permanecía despierto a mi lado. Si llegaba tarde a casa, me llamaba una y otra vez hasta que contestaba.
Pero en cuanto daban las nueve, aquella ternura desaparecía.
Aparecía la botella marrón.
Su rostro se endurecía.