PARTE 2: NUNCA FUE SUYA
Ricardo miró el teléfono.
—¿Qué dijiste?
Adrián repitió con calma:
—La casa pertenece al fideicomiso Salcedo. Mariana es la única beneficiaria con derecho de uso y control. Tú nunca figuraste como propietario.
Daniela dejó lentamente la copa sobre la mesa.
Ricardo soltó una risa nerviosa.
—Soy su esposo. Llevo cinco años viviendo aquí.
—Vivir en una propiedad no te convierte en dueño.
Mariana permaneció junto a la puerta, abrazando a Lucía.
—¿Y Grupo Meridian? —preguntó.
Hubo una pausa.
—También está protegido —respondió Adrián—. Y los documentos que Ricardo intentó hacerte firmar en el hospital no eran una simple autorización administrativa.
Ricardo palideció.
—Cuidado con lo que dices.
—Ya los revisamos.
Adrián continuó:
—Incluían cláusulas que podían transferir facultades importantes sobre las acciones de Mariana.
Daniela giró bruscamente hacia Ricardo.
—Me dijiste que ella había aceptado retirarse de la empresa.
Mariana la miró.